Experiencia en armonización a distancia: una escuela


Estos meses he tenido la oportunidad de realizar de forma altruista la armonización de una escuela.

Es un trabajo especialmente bonito porque los que se benefician son niños.

Niños y niñas que pasarán allí 6 horas al día durante 9 años de su vida.

(Niños, niñas y profesores/as, claro está.)

Y creo que vale la pena que vivan esos años en las mejores condiciones posibles.

 

Trabajando en la distancia

Cuando se realiza un trabajo a distancia se necesitan los planos del edificio o vivienda. En este caso resultaba casi obligatorio hacerla a distancia:

  • a) Por la gran extensión del edificio (incluidos los patios y jardines).
  • b) Porque dentro del edificio se realiza una actividad que no debe ser perturbada (en este caso, la actividad docente de la escuela).

También son de gran utilidad los planos de Google Maps, que permiten obtener una visión desde arriba del perímetro del recinto, y de los edificios de alrededor.

 

Cuando se trabaja en la distancia el tiempo de trabajo es infinitamente menor… ya que se evitan los desplazamientos a lo largo del perímetro buscando las corrientes con las varillas.

En lugar de varillas, las corrientes se detectan usando el péndulo encima del plano.

Una vez marcadas las corrientes, se armonizan de la misma manera que se armonizan “in situ”.

 

¿Y… eso funciona?

Si. Realmente funciona. Y la prueba es que desplazándome in situ al lugar mido los niveles de negatividad y compruebo que, efectivamente, el trabajo se ha hecho correctamente.

Personalmente me gusta desplazarme a las viviendas, ya que amo el trabajo “de campo”.

Pero hay veces en que ese trabajo de campo resultaría casi imposible, por la extensión de la zona a armonizar o bien si no me puedo desplazar a ese lugar.

Por eso, las armonizaciones a distancia son la opción ideal en el caso de:

  • escuelas.
  • oficinas.
  • fábricas.
  • grandes extensiones de terreno.

 

Posibilidad de realizar descubrimientos.

Las armonizaciones a distancia tienen la ventaja de que, al realizarse en menor tiempo y a través de un mapa, permiten una mayor flexibilidad investigadora.

¿Qué quiere decir eso?

Que puedo investigar más. Preguntar más. Buscar más.

Investigar la existencia de otro tipo de geopatías que habitualmente no busco en las armonizaciones “in-situ”, como por ejemplo:

  • espirales negativas o positivas.
  • vórtices.
  • chimeneas positivas (en grandes extensiones de terreno a campo abierto).

En el caso de esta escuela, descubri:

  • Una chimenea de polaridad positiva en el jardín: eso contribuye a aumentar la vibración del conjunto de la escuela.
  • Un vórtice, cuyo extremo negativo estaba dentro de la escuela y el positivo fuera. Lo que hice en ese caso fue invertir la polaridad para que el extremo positivo quedara dentro.
  • Una espiral negativa dentro del recinto: igualmente, para resolver esta geopatía se le cambia la polaridad a positiva.

Realmente, si no hubiera tenido la posibilidad de realizar la armonización a distancia, difícilmente se me habría ocurrido “investigar” la existencia de estas geopatías. Simplemente, porque hubiera estado demasiado ocupada recorriendo a pie tooooda la extensión de terreno.

Una experiencia interesantísima que, sin duda, repetiré algún día.

 

maribel bernal

 

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