Christmas Burnout: el síndrome del estrés navideño 1


(Artículo actualizado en diciembre de 2024)

Se acercan las fiestas navideñas y esta época es vivida cada vez más como una fuente de estrés continuo.

¿Y tú? ¿Lo sientes así?

"Navidad, Navidad, estresante Navidad..."

¿Vives estas fechas en un estado perpetuo de ansiedad? ¿Sueñas con que se acaben ya, y eso que todavía no han empezado?

Llevo tiempo dándole vueltas a este fenómeno. Algo que se está haciendo habitual porque cada vez lo oigo de boca de más gente:

Estoy «quemado». La Navidad me estresa.

En qué consiste el Christmas Burnout

Como cualquier estrés, el origen del Christmas Burnout está en que nos sentimos desbordados por un exceso de obligaciones.

Obligaciones que nos autoimponemos por querer hacer lo que la sociedad espera de nosotros en estas fechas:

  • Asistir a la comida/cena de empresa (y hablar con gente que no te apetece)
  • Romperte la cabeza pensando en qué vas a regalar a quién.
  • Comprar tooodas las participaciones de lotería que te ofrecen tus amigos.
  • Estar en reuniones familiares con parientes con los que no te llevas bien.
  • Socializar a tope, aunque lo que más te apetezca esos días sea quedarte en casa.

Si te tomas estos quehaceres como obligaciones que debes hacer «porque toca», si los haces aunque no los sientes, te estás alejando de ti mismo y de tus necesidades.

Eso te hará vivir estas fechas con desgana, tristeza y mal humor. Desearás que se acaben aún antes de que hayan empezado.

¿Cómo vivir la Navidad en armonía?

Lo primero: escúchate a tí mismo.

¿Qué es lo que necesitas y no tienes?

Quizá sea tiempo para ti. O bien desconexión mental, ordenar tus pensamientos o estar un rato en silencio sin nadie alrededor.

Y esas «obligaciones navideñas», ¿están impidiendo que consigas eso que tanto necesitas?

Este artículo lo escribí en 2016 y recuerdo que para aquel entonces me imponía a mi misma hacer todo lo que te he comentado antes. Sin escuchar lo que YO quería. O peor aún: aunque escuchara lo que YO quería, no le daba prioridad.

Ponía por delante de «lo que yo quería» lo que «pensaba que querían los otros de mi».

Eso me desgastó mucho, mucho.

Aprendiendo a decir NO

Ahora en 2024 tengo perspectiva de todo lo ocurrido desde esos años hasta ahora.

Soy más vieja, si, pero también más sabia. Y ¿por qué? Por que a lo largo de todas esas navidades fui, poco a poco, diciendo NO a muchas cosas:

¿Qué pasa si un año no quiero ir a la cena de empresa? Pues no voy.

Y asumo lo que sea que puedan opinar de mi los demás, porque si pongo eso en un lado de la balanza (y mi tranquilidad en el otro) veo que me compensa quedarme en casa.

¿Qué pasa si una Navidad decido quedarme en casa con mi marido y mis hijos y no ir a casa de nadie? Pues no pasa nada.

Y asumo todo el proceso previo de familiares intentando convencerme para que vaya y preguntándome por qué no voy.

Pero como te he comentado antes, si pones en una balanza el precio que pagas por la tranquilidad que ganas… pues tienes que ver qué te compensa más. 

En la actualización de este artículo, en diciembre de 2024, he borrado algún párrafo porque siento que ya no resuena con lo que yo siento respecto a las Navidades.

Antes, te daba consejos respecto a cómo adaptarte a las obligaciones navideñas sin sufrir demasiado.

Pero ya no estoy de acuerdo con eso.

No se trata de adaptarte tú para encajar, sino de no seguir esas obligaciones.

Porque la Navidad, o es un placer… o NO ES.

¿Estás de acuerdo conmigo?

Y si aún así sientes que tienes obligaciones ineludibles, por las que tienes que anteponer tus deseos y necesidades… entonces intenta que estas te perturben lo menos posible.

Truquis de supervivencia

  • Evita hablar de temas polémicos en la mesa. Que no te arruinen la digestión con discusiones.

  • Si la familia se «viene arriba» con el alcohol y no te apetece participar, retírate.

  • Siéntate cerca de alguna persona con la que tengas confianza o te transmita tranquilidad.

  • Retírate de la reunión cuando sientas que estás cansado o que tu batería social está bajo mínimos.

  • Evita los ruidos fuertes y las luces. Si, ya sé que esto en Navidad es prácticamente imposible.

Y cuando vuelves a casa...

  • Busca calmar tu sistema nervioso: baja las luces, quédate un rato en silencio, date un baño relajante…

  • Come alimentos ligeros para compensar los excesos de las reuniones sociales.

  • Bebe agua y toma alguna infusión que te reconforte.

  • Si te duele la cabeza, date un baño de pies con agua caliente y sal (mucha sal).

  • Enciende un incienso (de calidad) en casa.

  • Usa algún aceite esencial que te guste: lavanda, menta, naranja… pónte una gotita en las muñecas o en un pañuelo y huélelo durante un ratito.

  • Pide que tu pareja te haga un masaje de pies o de espalda. 

Espero que estos «truquis» te ayuden a pasar una Navidad en la mejor armonía posible.

Con amor,

maribel bernal

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