Cómo saber cuándo no puedes ayudar


Hoy he estado realizando un trabajo muy especial, algo que no había hecho nunca antes. Más abajo te lo cuento, pero déjame que primero te explique algo…

Ayudar

Hay que saber cuándo podemos ayudar y cuándo no.

Armonizando al prójimo

En el 2008 empecé mi andadura en el mundo de las terapias energéticas. ¡Ay…y cómo ha llovido desde entonces!

En cualquier técnica lo primero que te enseñan es a armonizarte tú (cosa imprescindible para poder ayudar) y posteriormente te enseñan a armonizar a los otros.

En esos inicios te das cuenta de lo mucho que puedes ayudar a otros, pero también tomas consciencia de que a veces no puedes ayudar. No. En nada. Y que tu Ego supere ese “no poder hacer nada por ellos” forma parte de tu aprendizaje como terapeuta.

 

Cómo saber cuándo no puedes ayudar

 

No puedes ayudar

 

La primera enseñanza que tuve al respecto fue durante mi aprendizaje de la técnica Endarun (Energía Dármica Universal). Seguramente te suene más el “Toque Zen” de Suzanne Powell. Pues es básicamente lo mismo pero enseñado por otra maestra.

Cuando estabas realizando Endarun a una persona, podía ocurrir que sintieras de repente que no debías de hacer más.

 

Ups!! ¿Y eso por qué?

La explicación a eso es que en ocasiones la persona debe pasar el trance completo. Pasar por el proceso de dolor físico o emocional, para extraer alguna enseñanza o sanar algún patrón kármico.

Cuando eso pasa, nosotros, como terapeutas, no debemos interferir.

 

¿Cómo saberlo?

Si estás atento a tus sensaciones cuando realizas una terapia te darás cuenta rápidamente cuando debes actuar y cuando no. Es una certeza, un “click” en tu cabeza, una intuición en tu corazón. Ya sea haciendo reiki, reflexología o cualquier otra técnica energética.

El caso es estar lo suficientemente centrado en el proceso pero a la vez dejando que la energía fluya libremente sin ponerle intención alguna.

Así, estando en ese estado de conciencia sin apego al resultado es cuando te darás cuenta de las señales que te indican si debes parar.

 

Preguntando al péndulo

Volviendo a lo que te decía al principio del post: hoy he realizado un trabajo muy especial, armonizar la relación entre varios miembros de una familia. Y cuando me lo plantearon la verdad es que no tenía ni idea de cómo enfocarlo.

 

¿Qué hacer?

Pues lo que hago siempre cuando no tengo ni idea de algo: preguntar al péndulo.

Hice una lista de todas las preguntas que el péndulo pudiera contestarme con SI/NO, empezando por la más importante:

“¿Tengo permiso para realizar una armonización de esa situación?”

Si la respuesta hubiera sido NO, está claro que en este asunto yo no tengo nada que hacer ni mucho menos debería intentarlo.

Como la respuesta fue SI, apliqué la misma pregunta a cada uno de los miembros de la familia:

“¿Tengo permiso para realizar una armonización a esta persona?”

Y las respuestas fueron sorprendentes, ya que a algunos miembros de la familia les pude realizar la armonización, y a otros no me dejaron. ¿El motivo? Ni idea, la verdad. Y tampoco importa mucho. El caso es que cuando te dicen que no puedes ayudar, es mejor no hacerlo y dejar que el Universo se encargue de poner las cosas en su sitio 🙂

 

¿Te ha gustado el artículo?
Apúntate y recíbelos gratis en tu email

Además recibirás gratuitamente mi ebook "Gemoterapia para autotratamiento"

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *