Mindfulness de andar por casa 2


Cualquier momento y lugar es bueno para practicar el mindfulness.

 

¿Qué es el mindfulness?

Mindfulness es un anglicismo que significa atención plena. Se usa como un método de meditación activa. Lo único que necesitas hacer es estar atento al momento presente, sea lo que sea lo que estés haciendo.

 

Homework mindfulness

Este término (absolutamente inventando por mi) significa estar atento mientras haces las tareas domésticas.

Dicho así parece muy fácil. Pero es realmente difícil de llevar a cabo, y con el siguiente ejemplo seguramente me darás la razón.

 

¿Quién no se ha encontrado alguna vez en esta situación?:

Vas a por el trapo de limpiar el polvo. Por el camino te encuentras juguetes de tus hijos tirados en el pasillo, así que los recoges y los llevas a su habitación. Allí te das cuenta de que te has dejado un pañal usado del pequeño encima del cambiador. Dejas los juguetes, coges el pañal y lo llevas al cubo de la basura. Y entonces ves el cesto de la ropa sucia a rebosar y decides poner una lavadora… y… y…

Pero, ¿yo no iba sólo a por el trapo del polvo?

 

Esta manera multitasking de funcionar puede parecer productiva, porque da la sensación de hacer muchas cosas a la vez.

Pero la realidad es que nada de lo que hacemos lo hacemos al 100%.

Nuestra mente está enfocada en la siguiente tarea a realizar. Lo que buscamos es acabar lo antes posible aún a riesgo de hacer las cosas superficialmente y, lo que es peor, a empezar a hacer mil cosas y no acabar ninguna.

 

La maternidad y el mindfulness

O como la necesidad es la mayor de las maestras. 🙂

Hace tres meses que nació mi bebé y me estoy obligando a ser más consciente de lo que hago en cada momento.

Ayer me di cuenta de esto cuando quise subir a tender la ropa al terrado: llevaba al pequeño en la bandolera y también el cesto de la ropa, por lo que mis movimientos estaban muy limitados. Por no deciros cómo conseguí sacar la ropa del tambor con el bebé a cuestas… eso ya fue un ejercicio digno del Cirque du Soleil.

Al subir las escaleras hacia el terrado me di cuenta de que debía prestar toda, pero toda mi atención a lo que estaba haciendo. Porque si me despistaba y me caía, ya no era solo yo. Mi hijo se caía conmigo.

En ese momento de revelación mesiánica, empecé un diálogo conmigo misma:

“…mi mano está en la barandilla. Ahora subo un pie. Ahora subo el otro. Mi mano sigue en la barandilla. Mi otra mano sujeta el cesto. Ahora se acaban las escaleras, suelto mi mano de la barandilla…”

¿Qué hubiese pasado si en lugar de conectarme al modo mindfulness hubiese seguido con mi mente en modo normal?

Pues que en seguida me hubiera despistado pensando en qué iba a hacer luego, a quién tengo pendiente de llamar por teléfono, lo que me falta en la nevera o simplemente recordando la conversación con la vecina.

Eso me hubiera sacado de mi centro.

Mi atención ya no estaría en lo que estaba haciendo: subir escaleras. Y podría haberme resbalado, caérseme el cesto de la ropa o cualquier otro accidente (que ya no sólo me afectaría a mi, sino a la personita que llevo a cuestas).

 

Simplemente, presta atención a lo que haces

Por muy absurdo, banal o aburrido que sea.

¿Que estás lavando los platos? Pues siente el tacto del jabón, nota la temperatura del agua, la presión que hacen tus dedos sobre el plato que estás sujetando… pon todo tu corazón en esos movimientos.

Es una manera de meditar súper efectiva y evitas que tu mente se vaya por los cerros de Úbeda.

Ya no necesitas sentarte en posición de loto para meditar y aquietar tus pensamientos: cualquier momento cotidiano es bueno para practicar mindfulness.

¿Te animas?

Ya me contarás…

 

Con amor,

 

 

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2 ideas sobre “Mindfulness de andar por casa

  • Marc Font

    En una aplicación mucho más banal, hago Mindfulness cuando estoy en modo triatlón, no para aumentar el rendimiento (que también, pero no es mi caso porque uno da para lo que da y ya…) si no como método de relajación.
    Cuando estás nadando, concentrarte en cada respiración, en cada brazada, en como deslizas sobre el agua… lo que consigues es llegar a la relajación a través de la concentración y, sumado al bienestar que produce el deporte, provoca un efecto potentísimo de bienestar.
    Provaré a hacerlo en casa, si consigo el mismo efecto te estaré eternamente agradecido por la idea!

    Besos!