Nuevas Geopatías detectadas


En estas últimas armonizaciones he encontrado “nuevas geopatías”.

Lo pongo entre comillas porque en realidad no son nuevas, son cosas que siempre han estado ahí pero que no entraban dentro de mi protocolo de detección.

Entonces, ¿por qué me han aparecido ahora?

Pues no lo sé.

Cuando tengo que encontrar algo que no sale en mis listas, el proceso de armonización no concluye satisfactoriamente. 

Es decir: no se llega al 0% de energía negativa (que es el objetivo de la armonización).

Si el péndulo me indica que no se ha llegado a ese valor, es que me he dejado algo importante por armonizar, y es ahí cuando descubro “cosas nuevas” que voy incorporando a mis listas para tener en cuenta en próximas armonizaciones.

Chimeneas extractoras

En el artículo sobre los Custodios de la Tierra ya mencioné esta geopatía.

A diferencia de las chimeneas cosmotelúricas que había encontrado hasta el momento, esta chimenea no giraba en ambas direcciones manteniendo un flujo bidireccional de la energía, sino únicamente en una dirección (hacia la izquierda, extrayendo).

Extraía energía todo el rato.

Estas chimeneas las he empezado a encontrar este año, en 2024, y no son muy habituales. Pero cuando están, se hacen notar.

Y se notan por el material que extraen: la energía tóxica astral conocida como “goo negro“.

Por tanto estas chimeneas realizan una función importantísima para el bienestar de la Tierra, y a la hora de desplazarlas hay que ir con mucho cuidado, y moverlas lo mínimo indispensable para que puedan seguir haciendo su trabajo, pero sin molestar a los habitantes de la vivienda.

 

Cuevas, oquedades, túneles

Esta primavera realicé la armonización de una escuela, y me encontré con la existencia de túneles.

Túneles subterráneos excavados por la mano del hombre, quizás antiguas catacumbas romanas. Esto últipo podría ser posible, ya que muchísimas ciudades de la península tienen un pasado que se remonta a la época romana…  e incluso a épocas aún más antiguas.

El caso es que la presencia de estos túneles, por la razón que fuera, estaba perturbando el campo magnético de la escuela y por tanto necesitaban ser armonizados.

Me resulta curioso porque en todas las ciudades existen diversos tipos de túneles artificiales: la red de alcantarillado, antiguos ríos canalizados para construir encima, etc. Y nunca los detecto como negativos en las armonizaciones. Ni siquiera me han salido para armonizar las líneas del metro.

Lo que me lleva a pensar que no todo lo que es “hueco” bajo tierra es perjudicial para lo que hay en la superficie, que no todo afecta al campo magnético.

 

Algo tienen algunas oquedades subterráneas… que no son del todo buenas.

Algún día sabré por qué, pero de momento me centraré en armonizarlas cada vez que las encuentre.

 

Vetas de metales

Esto último lo encontré en mi casa hace pocos meses.

Como podrás imaginar tengo mi piso como una patena (o eso intento) porque lo reviso cada vez que en casa nos notamos más nerviosos de lo normal… cosa que sucede bastante a menudo, no lo voy a negar.

En casa del herrero…

A lo que voy. En uno de estos repasos, revisé que no hubiesen nuevas chimeneas, revisé que no se hubiera creado ninguna corriente nueva (mi calle hace pendiente y los edificios tienen grietas por asentamiento), fallas, etc.

Nada. 

Pero no se llegaba al 0% de negatividad. Y ni cuevas, ni chimeneas extractoras, ni nada de lo anterior.

Hasta que tirando de imaginación se me encendió la bombilla y se me ocurrió preguntar si había alguna veta de mineral o de metal que me pudiera estar afectando.

¿Te imaginas? ¿Que debajo de mi casa hubiera una veta de ORO? 

Buah, yo ya me estaba empezando a flipar sola.

Pues si.

Había vetas. Pero no eran de oro. ¡Cachis!

Eran de otro tipo de metal. Pregunté por los típicos que me venían a la cabeza: hierro, cobre, mercurio, plomo… y nada.

Pero como yo soy cabezota y quería saber de qué narices eran las vetas, me fui a Google y busqué una imagen de la tabla periódica. Y empecé a preguntar uno por uno, hasta que dos de ellos me salieron positivos: Moscovio y Roentgenio.

Ambos, metales radiactivos.

Y lo más curioso: según la información que encontré sobre ellos, son metales difíciles de detectar, inestables y que se generan en aceleradores de partículas. 

Vamos, que ni idea de que eso pudiera existir… y menos que los tuviera debajo de mi casa.

 

CONCLUSIÓN: en el mundo de la geobiología, o lo que conocemos por Salud del Hábitat, los que nos dedicamos a ello tenemos que estar en constante revisión. Atentos a las pistas que nos surjan, con la mente súper abierta e investigando todo aquello que nos llame la atención.

 

Porque la Tierra está en constante movimiento y continuamente nos depara nuevas sorpresas.

 

Con amor,

maribel bernal

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