Peluches con dientes: la psicología detrás del fenómeno creepy-cute 1


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El fenómeno de lo creepy-cute

Se denomina al fenómeno fan que despiertan ciertos objetos de merchandising que mezclan lo tierno con lo terrorífico.

Normalmente son peluches o muñecos «adorables» pero que algo en su aspecto los hace diferentes, más agresivos o más oscuros.

Labubu, Huggy-Wuggy y otros adorables engendros

El muñeco Labubu es una especie de peluche adorable, pero con ojos inquietantes y una gran sonrisa llena de dientes afilados. Fue creado en 2015 por el ilustrador y diseñador hongkonés Kasing Lung, quien se inspiró para su diseño en los trolls nórdicos. 

En 2019, la empresa china Pop Mart adquirió los derechos para producir y comercializar Labubu, lo que dio inicio a su gran éxito internacional. En 2025 es cuando se ha puesto más de moda (al menos en mi país), y los puedes encontrar en todos los escaparates de los bazares y en las mochilas de los niños.
 

¿Sabías que hay ediciones de coleccionista que pueden llegar a costar hasta 400€? La Edición coca-cola, por ejemplo. Todo sea por vender…

Quien estuvo muy de moda hace no muchos años, fue el Huggy-Wuggy.

Se trata de un peluche azul gigante con la boca llena de dientes afilados y sonrisa siniestra, que aparece en el videojuego Poppy Playtime (2021), y que persigue al jugador en una fábrica de juguetes abandonada, donde se producían juguetes que, tras experimentos, se volvieron monstruos.

A pesar de su origen terrorífico (el videojuego no era para niños), inexplicablemente los productos de márketing fueron un exitazo entre los niños. Y no hablo de adolescentes, sino de niños pequeños.

Yo los veía pasar en sus cochecitos abrazados a ese engendro y pensaba «¿cómo pueden dormir tranquilos por las noches con esa cosa en su cuarto?».

No me lo podía explicar.

Parece ser que los vídeos de Youtube, TikTok, los memes… produjo una especie de fenómeno fan del que nadie se quería sentir excluído.

Por suerte, a mis hijos los tengo bien adoctrinados entrenados, y aún conservan algo de discernimiento al respecto.

El efecto Uncanny (familiar pero extraño)

Como era de suponer, existen teorías psicológicas que explican esa atracción generalizada hacia este tipo de objetos:

Lo “familiar pero extraño” provoca fascinación y rechazo a la vez.

Un peluche debería ser seguro y tierno, pero al añadirle rasgos monstruosos (sangre, dientes, ojos extraños) se vuelve inquietante.

Y esa contradicción despierta curiosidad, produce un choque cognitivo que llama la atención… y de eso, los expertos en márketing saben MUCHO.

Atrayendo sobre todo a adolescentes y jóvenes.

Asimismo, existe un fenómeno estudiado por la neurociencia: cuando algo es muy adorable, el cerebro responde con un “contrapeso agresivo” (ej.: ganas de apretar fuerte un peluche o morder algo).
Los productos creepy-cute explotan este mecanismo: son tiernos pero ya traen la “agresión incorporada” (garras, dientes, sangre).

Identidad y subcultura

Estos productos a veces funcionan como símbolo de identidad en jóvenes que buscan diferenciarse de la corriente.

En plan: “no soy convencional, me atrae lo alternativo”.

Aunque, sinceramente, cuando el objeto en cuestión ya está en todas partes y se ha hecho viral… poca capacidad de diferenciación puede tener.

Muñecos malditos modernos

Existen leyendas urbanas sobre algunos de estos muñecos.

Una de las leyendas más conocidas dice que hay una canción oculta o “canción maldita” de Huggy Wuggy que supuestamente puede escucharse en algunos videos de YouTube o TikTok.
Según ella, si un niño la escucha completa a medianoche o con auriculares, Huggy Wuggy aparecerá detrás de él o lo perseguirá en sueños. 

Precioso, ¿verdad?

Algunos niños han dicho que sus muñecos se mueven solos, susurran frases, o los miran mientras duermen.

Otra leyenda cuenta que hay videos en YouTube que contienen imágenes o mensajes subliminales de Huggy Wuggy con frases como “abrázame hasta que mueras”.

Te van dando ganas de comprarte uno de estos… ¿a que sí? O cuatro.

Una leyenda urbana relacionada con el muñeco Labubu es que dicen que está vinculado con el demonio Pazuzu (de la mitología mesopotámica).

Otras dicen que si el  Labubu “cae de la estantería sin razón aparente”, es porque el espíritu (o duende) que supuestamente lo habita se ha liberado, y ese espíritu podría “acompañarte”, susurrarte, provocar sonidos en el hogar, pasos, risas lejanas, etc.

Casi ná.

Objetos negativos

Fuera de las leyendas urbanas, te voy a dar mi opinión al respecto.

Estos objetos son carne de cañón para la parasitación astral. 

Ya en alguna ocasión he hablado de los objetos negativos, y de cómo los objetos pueden emitir energía poco recomendable para las personas.

¿Por qué se podrían parasitar?

Porque evocan emociones de miedo, agresión, dolor… sólo hay que verlos. Y ¿qué emociones les gustan a los parásitos astrales, vampiros, desencarnados y demás fauna astral?

Pues eso.

En algún momento las personas debemos recuperar la capacidad de discernir lo que energéticamente nos conviene y lo que no, y estos objetos están diciendo claramente que «no son buenos». 

En todo caso, espero que este artículo te haya gustado, o que al menos te haya aportado algo interesante.

Si tienes uno de estos objetos en casa (que yo NO lo recomiendo), y si has percibido algo paranormal en ellos, me encantaría que me lo dijeras en comentarios.

Un abrazo.

maribel bernal
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Una idea sobre “Peluches con dientes: la psicología detrás del fenómeno creepy-cute

  • Laia

    Síiii!!

    A mí los Labubus me hicieron pensar en los Gremlins, pienso que están inspirados en alguna criatura del bajo astral que realmente tiene este aspecto… y cuantos más de ésos hay en nuestra dimensión, más fácil les es traspasar hasta aquí y anclarse a ellos; según tengo entendido, se popularizó porque una cantante muy conocida de K-pop se colgó uno en su bolso, y esas bandas las carga el diablo… 😉 no creo que sea casualidad.