Soul (Disney): Almas, larvas astrales y multidimensionalidad


Hace pocos días vi la película Soul, de Disney.

Y me quedó una sensación extraña que no sé muy bien cómo interpretar. Desde luego, es una película que no deja a nadie indiferente. 

Esa noche, al acostarme, no podía dormir porque un millón de ideas bullían en mi cabeza:

¿Por qué han usado esta simbología…? ¿Por qué han explicado esto así…? ¿Qué querrían decir exactamente con…?

Me levanté de la cama y apunté en un papel todas esas ideas, pensando en buscar un momento para ponerlas en orden y compartir mis impresiones. 

¡Ojo, que vienen SPOILERS!

Si no has visto la película y tienes intención de hacerlo, no sigas leyendo.

Creo que es preferible verla primero y después formarte una opinión de la misma sin haber leído nada antes, para que no la veas con prejuicios o ideas preconcebidas.

Y si aún así sigues leyendo, quiero que sepas que mi intención no es hacer una crítica de cine, entendida como tal. Simplemente es dar un punto de vista que quizás no encontraréis en otro sitio web. Y que, si la habéis visto y también os ha dejado, como yo, con una sensación “extraña”… que no os sintáis solos.

¿Es apta para niños?

Mi hija de 8 años la vió conmigo. Y su manera, yo creo que sí que entendió algo. 

Pero yo creo que es una película más bien para adultos, porque te plantea más preguntas que respuestas.

Los niños disfrutarán del colorido, los personajes y algún guiño gracioso del diálogo… pero en algún punto se pueden asustar. Al menos la mía me confesó que había sentido miedo en un momento concreto (que ya comentaré más adelante)

Los personajes

El personaje central de la película es Joe Gardner, un hombre de mediana edad con un propósito de vida muy claro: una pasión desbordante por la música.

Se debate entre elegir una profesión estable (y aburrida) y una incierta (y apasionante). Más o menos el mismo dilema existencial-laboral que podemos tener muchos de nosotros.

El personaje co-protagonista no tiene nombre sino número: el alma número 22. Y ahí ya se dispararon mis sensores de alarma.

¿Por qué usar precisamente el número 22?

Ni el 20, ni el 18… no. Tiene que ser 22. Un número “maestro”.

22 son los Arcanos Mayores del Tarot, que según la Cábala simbolizan los 22 estados de consciencia por los que pasa el Ser Humano.

Está claro que la elección del número 22 no es casual, y más si tenemos en cuenta que este personaje es un alma que no quiere encarnar

Es un alma considerada difícil, rebelde, disidente (ejem)… vamos, una piedra en el zapato de los Jefes que organizan todo el sistema del Más Atrás. 

Además ese número te da a entender que fue de las primeras Almas en “emerger” (no sé muy bien cómo definirlo), por lo que se trata de un Alma Vieja, y por ende, sabia.

El "Más Atrás" y lo que encontramos en él.

Lo que llaman “Más Atrás” en la película parece ser el mundo donde las Almas se preparan antes de encarnar. 

Asisten a una especie de seminarios donde adquieren la personalidad y las “etiquetas” que les definirán en el mundo físico. La última condición para encarnar es encontrar lo que llaman “la chispa”. Una condición sin la cual no es posible acceder al planeta Tierra.

En el Más Atrás hay una especie de seres adimensionales (o multidimensionales) que se encargan de organizar, contar y dirigir a las Almas que están en proceso de aprendizaje. 

El símil que me viene a la cabeza (y seguro que a vosotros también) es una especie de guardería dimensional, donde las Almas son niños sin criterio alguno que son dirigidas por la profesora, hasta que aprueban el curso y están listos para salir del nido.

Estos seres están representados por una línea o cuerda (guiño importante a la teoría de cuerdas) que dibuja vagamente una figura antropomorfa. Esa manera de representarlos ya nos da una idea de que son seres que escapan a nuestra comprensión, ya que no podemos imaginarnos cómo sería un ser de múltiples dimensiones.

De aquí podemos sacar múltiples preguntas:

¿Quienes son esos Seres? ¿Arcontes? ¿Ángeles (los famosos Tronos)? ¿Extraterrestres? ¿Hermanos Mayores de otras dimensiones? 

Y la más importante: ¿Por qué lo hacen?

"Llámame Jerry"

El protagonista aterriza por error en el mundo del Más Atrás y conoce a estos organizadores, que se presentan como Jerry. 

Jerry es un diminutivo de Jeremiah, que significa “Dios pone Orden“. Vamos, que el nombre les cae como anillo al dedo.

Todos estos seres se llaman igual, lo que nos da a entender que para ellos el nombre individual, en la dimensión a la que pertenecen, no tiene ninguna importancia para ellos. Son una misma energía. Son UNO en diferentes manifestaciones.

Por otro lado, algo que me llamó la atención fue que uno de ellos sí tenía un nombre diferente. Y un aspecto diferente.

El Ser que actuaba de contable, llevando el recuento de las Almas de los fallecidos que debían cruzar al Más Allá. Este ser tenía un color diferente, un tamaño diferente y una actitud diferente. Mucho más “terrenal” o cercana a la personalidad humana. Más egocéntrica, si quereís decirlo así.

Y los demás Seres le trataban con condescendencia, lo cual me pareció curioso dado que parecía ser el que tenía un trabajo más aburrido y desagradable, casi funcionarial.

¿Almas nuevas? ¿Reencarnación?

Las almitas que parecen brotar como hongos en el Más Atrás, parecen ser como lienzos en blanco… como niños pequeños que todavía no saben lo que es el bien o el mal. Lo que me plantea la siguiente pregunta: ¿qué han querido representar aquí realmente?

¿La reencarnación y el consiguiente proceso previo de olvido por el que pasan las Almas antes de encarnarse de nuevo?

¿O son Almas nuevas? 

Desde luego,  no queda nada claro. 

El Astral

En un momento dado los protagonistas llegan a lo que parece ser el Astral (no lo denomino ni Alto ni Bajo porque parece incluir a ambos).

El número 22 y Joe conocen a Astro, un viajero astral, que viaja en un barco junto a su tripulación (otros viajeros astrales).

Para mí, aquí se produce una banalización muy “new age” del concepto de los viajes astrales y de las personas que los realizan.

Los representan como hippies locos, transtornados, yoguis fumados… que realizan rituales con bongos y canciones para entrar en trance.

¿Qué transmite la película con esto? Los que son capaces de conectar y viajar voluntariamente en el Astral no son personas normales. PIIIIIPPP. Primado Negativo detectado. 

Para el que no sepa qué es un primado negativo, en psícología se llama a los métodos que intentan imprimir en la psique un mensaje “verdadero” ocultándolo en formato drama/comedia en TV/cine. De tal manera que, si en algún momento en la vida real, ese mensaje sale a la luz, la psique colectiva inmediatamente lo asocia a ficción. Por tanto, rechaza esa “verdad” casi sin ser consciente de ello.

Los viajes astrales, el mundo astral… poco a poco van saliendo del armario, como conceptos.

Y la gente empezará a asociarlos, sin darse cuenta, con películas de ficción. Y no creerán que pueda ser algo real. “Si, es eso que hacen los hippies fumados”.

Cuando realmente todos estamos en contacto con el mundo Astral de manera natural. Y algunos, conscientemente conectan con él de forma voluntaria. En los sueños es cuando todos viajamos al Astral, queramos o no…

Las larvas astrales

En el Astral de la película aparecen unos seres terroríficos de color negro, que se arrastran por el fango.

Inmediatamente lo asocié a las larvas astrales, y creo que muchos de vosotros coincidiréis en ese diagnóstico.

Esas “larvas” crecían encima de las almas perdidas, almas que habían perdido su conexión con la vida a causa de pensamientos obsesivos (¿os suena?). Crecían y crecían hasta devorarlos completamente. El Alma devorada por la larva, estaba cubierta de oscuridad y no podia ver más allá de sus pensamientos obsesivos: frustración, rabia, ira, tristeza, desesperación… desconectados totalmente de sí mismos.

Esa fue la parte que asustó a mi hija. Me confesó que le daba miedo “convertirse” en uno de esos seres si se enfadaba mucho. Obviamente, eso no va a pasar, porque se debería sostener esa emoción durante mucho tiempo y de forma obsesiva, para que pasara.

En la película, Astro y su tripulación ayudaban a estas almas perdidas a salir de sus egrégores.

Tal cual lo haría un terapeuta energético.

Al salir del egrégor, éste se disolvía… la oscuridad alrededor del alma se disolvía y ésta recordaba quien era realmente. Se producía un Despertar de la Conciencia.

Desde luego, banalizar ese trabajo disfrazándolo bajo la forma de hippies que realizan rituales chamánicos, me parece particularmente ofensivo (por la parte que me toca).

El propósito de vida, ¿lo necesitamos realmente?

En la película, Joe Gardner logra volver a la vida y realizar su sueño más preciado: tocar en un grupo. 

Pero después, se siente decepcionado.

“Creí que había nacido para hacer esto. Pero pensé que sentiría otra cosa”.

O sea: cumples lo que crees que has venido a hacer en la vida y no te sientes bien. Te falta algo.

¿No nos habrán vendido la moto con esto del Propósito de Vida? ¿Tenemos un único Propósito? ¿O simplemente múltiples talentos?

¿El objetivo de encarnarse es realmente cumplir con el Propósito de vida? ¿O simplemente VIVIR, como resultó ser el propósito del Alma número 22?

 

Yo creo que con esto he expuesto todas las preguntas y reflexiones que me surgieron. Es posible que con el tiempo surja alguna más, pero si has leído hasta aquí te felicito por la paciencia, desde luego.

Me encantará leer tus reflexiones y tus puntos de vista metafísicos sobre la peli y sus “primados” (o no primados), si los quieres dejar en los comentarios.

 

Con Amor,

Maribel.

 

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